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[Orco cazador] Gronkar

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[Orco cazador] Gronkar

Mensaje  Therit el Lun Ago 30, 2010 6:24 pm

Nombre completo del personaje: Gronkar
Raza: Orco
Clase: Cazador
Nº de pj [si es 1º, 2º, 3º...]: 1

---------------------------------------------

Historia:

*Un orco con su armadura destrozada acaba de llegar a un campamento orco, Cerrotajo. Directamente se dirige a la taberna para descansar de su largo viaje.*
- Lok'tar, viajero. ¿Quiere algo?
- Hospedarme en esta taberna... Y un poco de agua fresca, necesito reponer fuerzas.
- Ya veo. Puede descansar tanto como quiera... En un momento le traeremos el agua.


*Gronkar deja su armadura junto a él y se apoya en la pared. Entonces un joven orco se acerca a este con una jarra de agua en las manos.*
-
Aquí tienes el agua... ¡Vaya! ¡Tu armadura está destrozada! ¿Qué ha pasado?
*Interrumpe el tabernero antes de que Gronkar responda.* ¡Kash! No debes molestar a los clientes.
*Gronkar sonríe.* ¿Quieres saber qué ha ocurrido? Acercate, joven Kash, te contaré mi historia, pero antes de empezar... Mi nombre es Gronkar...

Aún era muy joven, quizás varios años mayor que tú, cuando comenzó la Segunda Guerra, en la que mi padre falleció. Lo cierto es que lo recuerdo muy vagamente, pero mis recuerdos aún perduran... Antes de que todo aquello ocurriera, éramos una familia de lo más normal, mi padre, cuando tenía tiempo libre, me enseñaba a luchar en nuestra granja de cerdos, mientras que mi hermana ayudaba a mi madre en sus tareas. Yo veía a mi padre como un héroe, porque en nuestros entrenamientos me contaba historias de la primera guerra, poco después de cruzar el portal oscuro, así que, cuando llamaron a mi padre a la batalla al comenzar la Segunda Guerra, estaba seguro de que volvería a verle, pero no fue así...
Recuerdo el día en el que los humanos llegaron a nuestra aldea y destruyeron todo cuanto hayaban a su paso y eliminaban a cualquiera que se enfrentara a ellos. Mi madre nos dijo a mi hermana y a mí que nos escondiésemos en la granja para que no nos viesen. Al cabo de un rato de gritos y explosiones en el exterior, nuestra granja comenzó a arder y tuvimos que salir de allí como podíamos entre las llamas. Al salir de la granja, pudimos ver como dos humanos asesinaban sin piedad a nuestra madre, que había cogido antes una de las hachas que nuestro padre guardaba. Fue entonces cuando perdí toda esperanza de vida, pero los humanos, al vernos, solamente sonrieron y nos llevaron a su campamento para encerrarnos en pequeñas prisiones de madera para transladarnos a los campos de internamiento...

Cuando lleguamos allí los humanos se llevaron a mi hermana consigo, mientras que los orcos que habían sobrevivido me observaban con lástima, ya que sabían que un orco tan joven no podría sobrevivir solo en aquellas prisiones, ya que incluso los orcos más fuertes fallecían debido al hambre o a las heridas causadas en la guerra...

Pasaron los meses, y las torturas de los humanos se convertían cada vez más en una rutina, que día tras día se repetía, pero al menos conseguí hallar la manera de comunicarme con mi hermana mediante un humano... - *Es interrumpido por Kash.*

- Kash: ¿Un humano? ¡No me lo puedo creer!
- Gronkar: Resulta extraño... pero así es, por lo visto ese humano sintió piedad por mí, un joven orco que solamente quería hablar con su hermana.
- Kash: ¿Y qué pasó después con ese humano?
- Gronkar:
*Sonríe.* - Más tarde te lo contaré... - *Bebe un poco de agua de la jarra.* - Bien, seguiré contando la historia...

Lo cierto es que ese humano fue bastante "amable" conmigo, comparándolo con cómo me trataban los otros. Cuando me preguntó si podía hacer algo por mí, obviamente lo primero que le pedí fue que me sacase de aquella prisión, pero al ver que no me haría caso, le pedí que al menos me dejase comunicarme con mi hermana que estaba en otra de las prisiones. Me dijo que escribiese una carta para mi hermana, y él mismo se la haría llegar. Yo sin dudarlo hice lo que me decía, y fue cierto, tras varios días, el humano me dio una carta de mi hermana... Me dijo que cada mes podría entregarle una carta y que él se la llevaría a mi hermana, y así podría comunicarme con ella...

*[Han pasado casi 10 años desde que los humanos capturaron a Gronkar y a su hermana.] Unos guardias se acercan a Gronkar.*

- Guardia: ¡Eh, tú, orco! Hemos decidido que tú serás el siguiente en participar en el combate que se celebrará dentro de dos semanas. Busca algún compañero y prepárate para un combate doble... - *Sonríe.* - Si conseguís vencer, quizás os dejemos vivir un poco más...
- Gronkar: ¡No participaré en ningún combate!
- Guardia: No tienes elección, o aceptas la participación en el combate o...
- *Saca su espada.*
- Gronkar: Está bien... Buscaré a un compañero, aunque dudo que encuentre a alguien que le interese luchar junto a mí en un combate.

*[Tres días después.] Gronkar se encuentra junto a los demás orcos en las canteras de los campos, allí empieza a hablar con un orco.*
- Gronkar: Han pasado casi diez largos años desde que nos capturaron, y aún seguimos aquí. Cada vez somos menos los que quedamos, pero aún así no debemos darnos por vencidos, estoy seguro de que algún día volveremos a ser libres de nuevo...
- Orco: Espero que tengas razón... Por cierto, desde que me trajeron aquí no he podido hablar con mi hija, ¿crees que estará bien?
- Gronkar: Estoy seguro de que sí, aún así, quizás podría ayudarte, tengo un método para hacerles llegar ciertos mensajes, y si te interesa, podría hacerle llegar alguno.


*Un joven orco, de casi la misma edad que Gronkar, interrumpe la conversación.*
- Kragok: ¿Así que es cierto? ¿Puedes contactar con la zona de las mujeres? ¿Tendría yo esa oportunidad?
- Gronkar: Jaja.
- *Empezó a reir.* - ¿No vas a dejar tiempo para las presentaciones? Me llamo Gronkar, y como ves, estoy igual de jodido que tú. - *Rio de nuevo.*
- Kragok: Yo soy Kragok...
- Gronkar:
*Ve que Kragok comienza a irritarse.* - Tranquilo, chico. He conseguido hacer llegar algunos mensajes, no te voy a engañar. ¿Quieres algo de mí?
- Kragok: Quiero que me digas cómo consigues hacerlo.
- Gronkar: No es tan fácil. ¿Has oído hablar de esos combates que hacen en el centro de la prisión? Ponen a un orco semi-desnudo a pelear contra humanos completamente armados.
- Kragok: A veces nos obligan a ir a verlos, sé de ellos, sí.
- Gronkar: Lucho la semana que viene, será un combate doble y no he encontrado compañero. Tú... estás fuerte.
- *Examina el cuerpo de Kragok de arriba abajo.* - Pelea junto a mí y machaquemos a esos humanos, entonces, te diré cómo contactar con alguien de la otra zona.

*Kragok se marcha sin decir nada más y Gronkar continúa su conversación con el orco.*
- Orco: Parece que no soy el único que quiere que le ayudes.
- Gronkar: Os ayudaré a ambos, pero mantenlo en secreto, no me gustaría que llegase a oídos de los humanos que he averiguado cómo comunicarme con diferentes áreas.
- Guardia: ¡¡Eh!! ¡¿Qué estáis haciendo?! ¡Volved al trabajo!


Quedaban dos días para el combate, y mi nuevo camarada, Kragok, se acercó a mí para decirme que participaría conmigo en el combate. La verdad que ese hecho me alegró bastante, aunque no había tiempo que perder, había que practicar tanto como pudiésemos en esos dos días que quedaban para luchar...

El día llegó, y tanto Kragok como yo salimos al centro de la arena con el torso descubierto y una especie de taparrabos. Poco después salieron dos humanos, los dos con grandes armaduras, uno con una espada de dos manos bastante larga y otro con dos espadas.

La batalla comenzó y tanto Kragok como yo nos movíamos por la arena esperando un ataque de los humanos. El guerrero de las dos espadas intentó atacar a Kragok, este logró esquivar el golpe y yo, que ví que en ese momento podía hacer algo contra el humano, le cogí del brazo y le empujé tirándole al suelo y salté sobre él para no dejarle moverse. Miré a mi derecha y ví lo que ocurría, él estaba en una situación parecida a la que yo estaba, pero debido a este descuido, el humano consiguió librarse de mí lanzandome por los aires, pero, para desgracia del humano, caí cerca de la espada que había dejado el otro humano, ya muerto asfixiado debido a que Kragok lo había conseguido ahogar con el antebrazo. Sin dudarlo cogí la espada y me puse en frente de mi adversario. La batalla, que parecía casi imposible de salir victorioso, dio un cambio considerable, ya que se había convertido en un dos contra uno. Cuando el humano cargó rápidamente contra mí, Kragok le tiró el casco a la rodilla, haciendo que se inclinase casi arrodillándose, y en ese instante asesté el golpe final con un ataque con la espada que le rebanó el cuello al guerrero.

Habíamos salido victoriosos de un combate que parecía imposible de ganar. Los orcos que habían asistido al combate comenzaron a gritar y a animarnos por nuestra hazaña, sin embargo los guardias alzaron sus espadas y escudos y cargaron contra los orcos, pero los orcos eufóricos se avalanzaron hacia los humanos, y ya que eran menores en número, no tuvieron nada que hacer frente a la estampida de los orcos. Muchos cayeron aquel día, pero por suerte, ni yo ni Kragok caímos.

*[Varios días después del combate] Gronkar se encuentra en las canteras, como todos los días, pero desde el combate debía un favor a su nuevo camarada Kragok, por lo que comenzó a buscarlo.*
- Gronkar: ¡Al fin te encuentro, camarada! Aún tengo un favor que hacerte ahora que las cosas se han calmado.
- Kragok: Me gustaría que me enseñaras cómo comunicarme con la zona de mujeres.
- Gronkar: Lo cierto es que... aunque sea difícil de creer, por razones que desconozco, un humano ha estado ayudándome desde que era joven. Él es el que se encarga de entregarle a mi hermana las cartas que le escribo, y me entrega su respuesta varios días después.
- Kragok: ¿Cómo es posible que esos despreciables humanos te hayan ayudado?
- Gronkar: Lo cierto es que ni yo mismo puedo creerlo, pero así es...
- Kragok: Entonces... ¿Podrás ayudarme?
- Gronkar: Claro, solamente dime el nombre de tu madre y qué es lo que quieres saber de ella.
- Kragok: Su nombre es Bak'Ha, y... Bueno... Me gustaría saber cómo se encuentra, y también decirle que yo estoy bien, que no se preocupe por mí.
- Gronkar: Está bien... Yo me encargaré, en varios días te buscaré para darte una respuesta.


*[Varios días después.] Gronkar ya ha recibido una noticia de la madre de su camarada Kragok, y se dispone a decirselo.*
- Gronkar: Lok'Tar, camarada.
- Kragok: ¿Tienes alguna noticia sobre mi madre?
- Gronkar: ... Lo siento, pero me han dicho que tu madre falleció varios meses después de su llegada. Por lo visto un tal Jack "El tirano" torturó a varias mujeres orcas...
- Kragok: Y entre esas mujeres... Se encontraba mi madre...
- *Se marcha sin decir nada más.*

Durante dos años continué entrenando junto a Kragok en los campos de internamiento, hasta que, un buen día, muy a lo lejos se escuchaban rugidos orcos. Los humanos del campamento comenzaron a atemorizarse. "¡Preparaos para la batalla!" decían. Los orcos, liderados por nuestro jefe Thrall, habían reunido fuerzas para rescatar a los orcos prisioneros de los humanos. Fue una dura batalla, pero las fuerzas de los humanos no podían contener a las hordas de orcos que asediaban los campamentos. Todos los orcos prisioneros fueron liberados y guiados hacia la libertad. Los orcos tomaron los barcos de la alianza humana, y guiados por el líder Thrall y el recién rescatado jefe Grom Hellscream, partieron hacia las inexploradas tierras de Kalimdor. Desde entonces no he vuelto a encontrarme con Kragok ni con mi hermana, aunque estoy seguro de que en un futuro volveré a encontrarme con ellos.

Tras una larga jornada en barco alcanzamos las lejanas tierras de Kalimdor, pero por desgracia, poco antes de alcanzar tierra, una fuerte tormenta hizo que la flota de barcos se separara y muchos se hundiesen en la costa poco antes de llegar... Al tomar tierra, comenzamos la búsqueda de los demás camaradas orcos, y una vez reunidos, el jefe Thrall decidió adentrarse al interior. En aquellas tierras, todo era extraño para los orcos, una gran cantidad de nuevas criaturas desconocidas se hallaban allí, incluyendo a la raza de los taurens. Se unieron a nosotros con el fin de que les ayudasemos a acabar con sus enemigos, los centauros y los hombres cerdo... - *Kash vuelve a interrumpir la narración del orco.*
- Kash: Bueno, bueno... ¿Y cómo has hecho que tu armadura esté tan destrozada?
- Gronkar: ... Si solamente te interesa eso... Lo cierto es que unos orcos encapuchados me asaltaron hace varias semanas en los Baldíos. Mi compañero murió, y a mí me dejaron muy malherido, pero por suerte un orco me recogió y me llevó hasta El Cruce, donde curaron mis heridas.
- Kash: ¿Unos encapuchados? ¡Vaya! ¡¿Y quién era ese compañero?!
- Gronkar: Mi compañero en mis aventuras... Kargh... Un buen raptor... Además, es extraño... ¿Por qué unos encapuchados iban a atacar a un simple cazador? No me han robado nada además...
- Kash: ¿Cuando lo descubras vendrás a contarmelo?

*Gronkar sonríe*
- Kash: ¿Y por qué has venido a Cerrotajo?
- Gronkar: En El Cruce me dijeron que fuese a El Cubil, al sur de aquí. Allí mi nuevo maestro me está esperando para continuar mi entrenamiento.
- Kash: ¡Esta bien! ¡Adios, Gronkar!


Gronkar recoge su armadura, sale de la taberna y la lleva hasta la forja, allí le dice al herrero que haga lo que quiera con ella. Entonces parte hacia El Cubil, donde continuaría su entrenamiento. Pronto tendrá que descubrir quienes eran los orcos encapuchados, y por qué le asaltaron, además, aún tiene que encontrar a su antiguo camarada, Kragok.

Therit

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