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Enna Brisainvernal

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Enna Brisainvernal

Mensaje  Enna el Jue Sep 09, 2010 9:06 pm

Nombre completo del personaje: Enna Brisainvernal
Raza: Sin’dorei
Clase: pícara
Edad: 50 años
Nº de pj: 1º
Datos de tu cuenta (en caso de ser el 1º pj): [Enna] - [Enna1]
Alineación: Neutral (próximamente, neutral malvado)
Rasgos físicos y psicológicos: Es una sin’dorei pequeñaja, a punto de entrar en la adolescencia. Tiene una mirada serena, como algo perdida.

Historia: Enna lloraba. Aura acababa de dar a luz una preciosa sin’dorei de vivos ojos azules. Se encontraba sudorosa pero eufórica. Elmar estaba contentísimo también. Enna era su primera hija. La encontraban preciosa.
- Aura, querida, se parece a ti…
- Es preciosa… Tiene tu nariz…

Ambos sonreían contemplando a la recién nacida. La matrona se acercó a la pareja y les felicitó. Con permiso, cogió a Enna en brazos y se la llevó fuera de la habitación para bañarla y ponerle ropa. La familia Brisainvernal, los padres y hermanos de Aura y Elmar, se hallaba en el salón de la casa ya que un parto era un acontecimiento digno de celebrar. Enna entró en la estancia limpia y bien vestida en brazos de su madre. Todo fueron halagos y felicitaciones para Enna y sus padres. Incluso alguna lágrima les cayó a los abuelos de Enna. Todo era alegría… Pero…

Unos cuantos años después…

- Elmar, ¡corre! – decía Aura con Enna en brazos.
- Voy, voy, voy… rápido, salgamos a la calle. ¿Tienes las cosas de la niña?
- Sí. No hay tiempo. ¡Deprisa!

Elmar y Aura salían apresuradamente de casa, dejando la mayoría de pertinencias allí. Sólo llevaban consigo algunos víveres y ropa.

- ¡Están llegando a la ciudad! ¡Todos a sus puestos! – gritaban algunos cabecillas del ejército.

- Aura, vete con Enna. Aún están evacuando gente por la parte trasera de la ciudad. Por delante es imposible y habrá que luchar.
- Elmar, tesoro, ¿qué pretendes decirme?
- Querida, tengo que ir a luchar. A defender a mi pueblo y a mi esposa e hija. No puedo huir como un cobarde…
- ¡Elmar, no! ¡No vayas!
- Aura, es mi deber. Soy un hombre fuerte… me necesitarán. Cuida de Enna. Nos veremos cuando la batalla acabe… Os quiero – dijo besando a cada una en la frente y marchándose hacia la entrada.
Enna, como presintiendo algo malo, empezó a llorar. “Calla, cariño. Todo irá bien… papá volverá…” decía Aura con los ojos anegados en lágrimas. “Shhh… todo irá bien, todo irá bien…”.
- Señora, estamos evacuando a los ciudadanos. ¿Usted viene también?

De repente, un gran estruendo. La plaga ya estaba allí, en la misma puerta y la ciudad estaba sumida en el caos. Tan sólo se escuchaban las mandíbulas de los muertos que asediaban la ciudad. Otro golpe. La puerta caía. Decenas y decenas de muertos de la plaga arremolinados en torno a la entrada era lo único que se podía vislumbrar. Aura besó a Enna en la mejilla y se la entregó al guardia.

- Llévesela lejos, donde esos engendros no la puedan encontrar…
- La Isla Caminante del Sol es un lugar seguro… bastantes sin’dorei están allí ya… - miró el guardia a los ojos de Aura-. La cuidaremos si usted faltase. Ruego a la Luz que no sea así…

Sonidos de espadas chocando. Los no-muertos avanzaban, pisando los cadáveres de los elfos caídos.
- Rápido, váyase. Llévese a mi hija… Adiós Enna, tesoro… Volveré en cuanto pueda…

Aura se dirigió a la batalla, cogiendo una espada del suelo y entregando su vida para salvar a su hija.


Actualmente…

- Magistrix Erona… ¿puedo salir a dar un paseo por la isla? Prometo no volver muy tarde – dijo Enna sonriendo divertida-.
- Está bien, pero te quiero aquí para cenar. Ya sabes que todos los niños cenáis a la misma hora.
- Pero magistrix, ya no soy una niña…
- Sí, jovencita, lo eres. Cuando cumplas 56 años, dejarás de serlo, pero todavía te queda…
- Está bien… ¡Hasta luego! – dijo para luego irse mirando las nubes y con una pequeña daga en mano-.

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Enna

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